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SITUACIÓN Y DESCRIPCIÓN. 2
ORÍGENES. 2
CONQUISTA DE MONJARDÍN POR EL REY DE NAVARRA SANCHO
GARCÉS I. . 3
TIEMPOS DEL REY SANCHO. . 5
MONJARDÍN PANTEÓN REAL. 7
ENTRE EL REY Y EL OBISPO. 7
Relación de alcaides del Castillo de Monjardín. . 10
MONJARDÍN Y LA ANEXIÓN DE NAVARRA A CASTILLA. . 14
MONJARDÍN Y LAS GUERRAS CARLISTAS. . 14
ERMITA. 15
SITUACIÓN Y DESCRIPCIÓN
Encima de la escarpada roca de Monjardín, se alzan los restos de lo que fue una importante fortaleza en el siglo X. El primitivo nombre de Monjardín era Deyo procedente de Degio y Dierri, esta última derivación dio nombre al cercano Valle de Yerri. Al construirse una ermita dedicada a San Esteban protomártir, se le llamó San Esteban de Deyo, hasta los siglos XII y XIII. El nombre de Monjardín procede por una parte de Mongarcini (el monte de García), en alusión a un rey de Navarra, y por otra de la cantidad de flores y plantas que crecen, según datos de 1805. Monjardín tiene una altura de 890 metros sobre el nivel del mar. Viajando por la carretera Pamplona – Logroño o Estella – Vitoria, se observa a derecha e izquierda respectivamente esta montaña. Para llegar hasta allí por la vía mas corta, es necesario ir primero a Villamayor y tomar el camino adecuado para llegar hasta la cima, lugar donde encontramos el castillo. Monjardín es un típico castillo roquero, asentado sobre una plataforma rocosa que aflora en la cumbre de la montaña. Se tienen noticias de su primitiva planta pentagonal con gruesos muros almenados de cantería, de dos metros de ancho por quince de alto, asentados sobre imponentes peñascos monolíticos de forma cónica. De ello quedan algunos fragmentos por la cima y la ladera de la montaña. Sobre la plataforma están las ruinas de cuadras, calabozos y otras dependencias del castillo, de las cuales queda la fachada que da a la cara sur del monte. Mejor conservados están el aljibe, la ermita, la base de un gran torreón y la escalera que dibujando la curva de las peñas, nos conduce al interior de la fortaleza, única entrada del recinto. ORÍGENES
El origen de esta fortaleza se desconoce. Las primeras noticias históricas son del año 882 aunque se dice que lo construyeron los romanos, hicieron fuerte los moros y con la ayuda divina conquistaron los navarros. Pudo ser en efecto un fuerte romano dada su estratégica situación y por quedar en uno de los lados del aljibe un sello típico romano, pero habrá que dar un salto en el tiempo hasta conocer datos fiables del castillo.El paso de Monjardín a las primeras manos árabes debió ser obra de Musa ibn Musa en el año 859 de nuestra era, aunque esto contradice uno de los sucesos más importantes que sucedieron en el castillo (la lucha entre Carlomagno y Furro o Ferragut, en el año 711). En el año 711 Monjardín entra en relación con la historia, al aparecer Carlomagno como protagonista de una lucha ocurrida en este monte frente a un rey moro que habitaba en él, el cual se le resiste. Se trata de un príncipe llamado Furro. Cuenta la leyenda que fueron acampadas las tropas de Carlomagno al pie del Monasterio de Irache haciéndoles frente los moros, los cuales son derrocados quedando muertos tres mil hombres navarros y moros. El historiador Lacarra dice sobre la lucha de Roldán entre Rolando (soldado de Carlomagno) y Ferragut (gigante de los moros), tuvo por escenario las proximidades de Estella, junto al Camino de Santiago: "histórico el gigante Ferragut, que pudo muy bien ser la transposición de este personaje histórico que habitaba en Monjardín, príncipe de los moros llamado Furro, que en la lucha llamada de Roldán, fue vencido y atravesado por el ombligo por Rolando". Esta importante batalla quedó reflejada después en un capitel de la portada de la iglesia de Villamayor de Monjardín así como en el Palacio de los Reyes de Navarra de Estella. En el año 882, una crónica del Monasterio de Albelda (La Rioja) relata unos combates entre los jefes Banu Qasi (navarros convertidos al islam) en los que el vencedor, Muhammad idn Lope, para poner en libertad al tío y al primo del vencido, le exigió la entrega del castro de San Esteban. Al año siguiente, otra campaña musulmana entró en Deyo (Al-Mundir), enfrentándose de nuevo los Banu Qasi. No siempre había estado Monjardín en manos árabes pues otra crónica cristiana que se atribuye al rey asturiano Alfonso III (866-910), enumera las tierras que quedaron libres de la invasión árabe (Pamplona, Deyo y la CONQUISTA DE MONJARDÍN POR EL REY DE
NAVARRA SANCHO GARCÉS I.
Transcurrían los primeros años del S. X cuando Sancho Garcés I conquistó Monjardín, veamos como fue tal hazaña según el P. Moret. "Siempre ha sido de gran devoción la Sagrada imagen de la Virgen María, a la que está consagrada aquella Real Casa de Irache. Y habiéndola visitado el rey, y reconocido de cerca el sitio de la fortaleza, muy enriscado y por todas pendiente, y la mucha prevención que tenían los moros, ya por ser baluarte casi inexpugnable y defensa obligada de las llanuras, poseídas en las márgenes del Ebro, entró en gran cuidado y encomendó la empresa a la Virgen. Al salir para asaltar el castillo, le ofreció todo lo que ganase de los moros aquel día, y entre los monjes hay memoria, heredada de sus antecesores, que llevó el rey la sagrada imagen entre los escuadrones para el asalto. Movió el rey las tropas y reconoció la disposición de la montaña sobre la que está fundado el castillo, y era menester primero ganar la cumbre de ella porque asaltar subiendo derechamente al castillo, apenas se puede pedir a un hombre cargado con las armas. Aún sin la oposición de la resistencia y dejando los moros rodar peñascos por la montaña abajo, podían deshacer el ejército sin fatiga y a su salvo, por ser muy prolija y pendiente la subida. Por la parte del occidente es algún tanto más blanda y descansada la subida. Y vencida hasta el castillo, que la termina, y en torno al cual quiebra la tierra con pendiente de gran profundidad por todos los lados menos del occidente. Por asegurar más el castillo parece que los moros quebraron esa llanura, por donde era el paso forzoso, con una cortadura que cogía toda la anchura de la llanura, por donde era el paso forzoso, con una cortadura que cogía toda la anchura de la llanura, haciendo un profundo foso y levantando trincheras. Algún rastro se ve hoy en día de esta fortificación, aunque desbaratada ya con el mucho tiempo.(podemos ver claramente una trinchera en la llanura y el foso, delante del torreón) Venían a ser tres las instancias forzosas del combate: ganar la altura de la montaña, asaltar y expugnar la cortadura, y como último embate, tomar el castillo. Todo lo fió el rey al patrocinio de la Virgen y al animoso denuedo de sus soldados. Las sombras de la noche cubrieron la subida a la cumbre, sorprendieron a los centinelas ocultos en la cortadura y trincheras de la llanura, siguiéronles en su fuga desordenada al castillo y, sin darle lugar a reponerse, asaltaron el castillo con tanto esfuerzo que al poco tiempo cayó en su poder. Título de rey de Deyo debió parecerle muy honroso al firmarse después de este tan glorioso hecho, de ese modo juntamente con el de Pamplona, y todavía más, al elegir para panteón suyo, dejando tantas iglesias y monasterios célebres de su reino por la pequeña ermita de San Esteban del preciado castillo por él conquistado, sin duda, a costa de heroicas hazañas." TIEMPOS DEL REY SANCHO.
Llegamos así al máximo esplendor del castillo. Sancho Garcés I era hijo de un segundo matrimonio de García Jiménez, una rama menor del clan familiar, sin embargo, fue protagonista de un cambio dinástico por estar casado con Doña Toda Aznárez, que descendía directamente del reinante linaje de Iñigo Arista. En el año 905 comienza el reinado de Sancho Garcés I y en el 907 aproximadamente conquistó el castillo de Monjardín tras haber derrotado y muerto a Lope ibn Muhammad. A partir de ese año inició la conquista de los territorios de Deyo hasta llegar río Ega abajo a Cárcar y Resa, ambos bastiones cercanos al Ebro. El rey dio contextura política y espacial al Reino de Pamplona conquistando las riberas del Ega, Arga y Aragón así como parte de La Rioja (Calahorra, Nájera, Tudelilla, valle del Cidacos, etc.), quedando delimitado el reino hasta Peralta, Falces, Carcastillo, Caparroso, Sos y Uncastillo. La respuesta árabe a la conquista cristiana no se dejó esperar y desde Zaragoza, el 29 de julio del 924 el emir Abd al-Rahman III había invadido el territorio de Pamplona y se acercó hasta Deyo, donde el rey tuvo que defender tan preciado castillo en una batalla cerca del río Ega, en Dicharra (¿Oteiza de la Solana?). Abderramán hizo un paseo militar por toda Navarra ese verano desmantelando los castillos de Peralta, Falces y Tafalla entre otros. Un año mas tarde (925) el rey Sancho muere, según un cronista árabe al caerse de su caballo, tras veinte años de reinado en los cuales consolidó el reino de Pamplona. Tanto estimó la conquista del castillo de San Esteban de Deyo que escogió la pequeña iglesia del mismo como panteón. Fue grandioso el entierro del rey; prelados y caballeros de todo el reino fueron a rendir homenaje al difunto monarca. A partir de ese año y durante todo el largo reinado de su hijo se daban cita allí todos los obispos de Navarra y La Rioja a renovar la memoria del funeral y hacerle el aniversario. Dos generaciones después, este rey era enaltecido por sus victorias militares, por su piedad y por sus obras de misericordia quedando como héroe de una gran dinastía de reyes. Dejando acontecimientos bélicos, lo que más destaca en el castillo es que en el año 921, Galindo figura como obispo en Pamplona y en el castro de San Esteban. Todo apunta que en esos tiempos Pamplona había quedado transformada en un montón de escombros tras una cadena de asaltos, saqueos, devastaciones y destrucciones y la ciudad no le resultaba cómoda al titular de la diócesis para mantener su residencia, así buscó refugio en la fortaleza de Monjardín. En el año 928 vuelve a aparecer como "episcopus in Deiu". También consta la presencia de varios prelados en los solemnes actos de entierro y funerales del Rey y cada año en el aniversario de tales hechos. Los sucesores de Sancho Garcés, quizá desentendiéndose del castillo lo donaron a la iglesia pamplonesa por las relaciones que tuvo con Monjardín. MONJARDÍN PANTEÓN REAL.
Hoy no se pueden ver muestras de estos enterramientos pero en el S XVII, Francisco de Eguía habla de unas inscripciones habidas en la ermita, y también el Padre Moret "piedra de mármol bruto que servía de ara en el altar y en la que se podía leer el epitafio, donde se nombra a un rey de Pamplona y Deyo." Las sucesivas reformas que ha sufrido la ermita han hecho desaparecer las inscripciones de los sepulcros. Algunas fuentes niegan que estos soberanos estén enterrados en Monjardín y hablan del pórtico de San Esteban, pero no de Monjardín, sino de Resa (Andosilla). En cualquier caso la voluntad de los reyes era descansar en Monjardín. El sepulcro de Sancho Garcés está situado en la hornacina con arco de medio punto, y el de García Sanchez en la cabecera del templo. ENTRE EL REY Y EL OBISPO.
En el año 1033 se produce la donación del castillo al Monasterio de Irache por Sancho el Mayor. Este rey estableció en Navarra un sistema defensivo, multiplicando sus tenencias y situándolas en puntos estratégicos. Tras la reestructuración militar Deyo se encargó de defender junto con otras fortalezas la parte oeste, la que mira hacia Alava "protegen de la invasión castellana Pancorvo, Término y Lantarón pero cierran el paso en primer término Marañón, Punicastro y más atrás al norte Estella reforzado con el castillo de Monjardín, que está en manos de los monjes de Irache". Dicen las crónicas que la donación fue un acto solemne de la que fueron testigos varios obispos. El rey García el de Nájera tuvo un gran empeño en poseer el castillo, cosa que al final obtuvo después de vencer una larga resistencia por parte de los monjes de Irache, a los que al final, tuvo que entregar en 1045 el Monasterio de Santa María de Yarte, en Lete a cambio de Monjardín. En 1092 Sancho Ramírez dona el castillo a la mitra pamplonesa la cual lo tendrá hasta 1223, fecha en la que se lo entregó a Sancho el Fuerte el obispo D Ramiro a cambio de la villa de Huarte. El rey Teobaldo I, en el año 1238 concedió la heredad y honor de Monjardín al obispo D. Pedro de Pamplona, pero no la del castillo que retenía para él. Con ello se acrecentó el carácter religioso y militar del castillo. El conflicto de jurisdicciones terminó en 1319, cuando la mitra pamplonesa renunció a favor de la Corona. Después gobernó el castillo la pudiente familia Vélaz de Medrano que por aquella época poseía el Palacio de Igúzquiza y de Learza además de casas y fincas en otros pueblos como Luquin. Así mandaron, en 1390 Simón Martínez de Medrano, en 1414, Juan Vélaz de Medrano, en 1425 Bertrán de Baquedano, en 1430 Lope de Eraso, en 1456 Ferrán Vélaz de Medrano. Uno de estos caballeros es el protagonista de la leyenda de la Cruz de Monjardín. En la invasión castellana, los Vélaz de Medrano siempre fueron fieles al rey de Navarra, destacando Jaime Vélaz de Medrano que se hizo fuerte los últimos días de la guerra en el castillo de Maya de Baztán. Estos personajes eran los llamados alcaides, que se encargaban de defender, reparar, avituallar y demás deberes, estando obligados a residir en el castillo o en su defecto a nombrar un lugarteniente o tenedero. Los alcaides, que tenían que ser navarros, eran nombrados por el rey, siendo normalmente nobles o caballeros. Percibían un sueldo anual distribuido en dos pagas, una por la candelaria (2 de febrero) y otra por la virgen de agosto. En 1330, el alcaide de Monjardín cobraba 8 libras y 40 cahíces. Para tener una idea, el sueldo mayor era de 20 libras y 100 cahíces (torre de Valcarlos) y el menor, muy por debajo de 1 libra. El gobernador mandaba a los merinos y cabezas de merindad a vigilar los castillos, así en 1366 se mandó al recibidor de Estella que obligase a los ladrones de la comarca a reparar el Castillo de Monjardín "a pan de almut" En 1339 se reparó la terraza superior (solía ser de losas colocadas encima de un fuerte entramado de vigas, tablazón y una capa de tierra, impermeabilizada muchas veces con betún) En 1367 se construyó "una escalera grant de piedra para subir del pie de la peynna al castillo" En 1371 se reparó el aljibe pequeño, lo que parece indicar que había otro mayor. En 1382, en los montes de Iturgoyen e Ibiricu de Yerri se cortaron doce vigas para el Castillo de Monjardín. En el año 1430 había 7 ballesteros que cobraban 5 florines por mes cada uno. En los años siguientes no cambia el número de dotación de hombres o peones. Relación de alcaides del Castillo de Monjardín.
Alfonso Pérez de Desojo y Sancho de Lizarazu El noble Don Gil García de Yániz, el mayor Miguel García de Galdiano (confirmado por Carlos III) 1512 El Conde de Lerín, Condestable de Navarra MONJARDÍN Y LA ANEXIÓN DE NAVARRA A
CASTILLA.
En el año 1512 el castillo participó en la guerra de Navarra contra la invasión castellana. Entre julio y septiembre de ese año, el duque de Alba atacó a Navarra donde se encontró con algunas resistencias aisladas entre ellas Monjardín; el duque prefirió primero atender el norte y después del 15 de agosto Deyo cae ante Castilla. La fortaleza tuvo suerte y se salvó de la destrucción de castillos, que ordenó el rey Fernando el Católico para evitar cualquier foco de resistencia o insurrección a la Corona de Castilla, pues pertenecía al Conde de Lerín a quien seguramente se lo habría donado el ducado de Alba. Como es sabido, el condado de Lerín, y por tanto Monjardín, quedó unido a la casa ducal de Alba por la boda de Brianda de Beaumont, hija del conde de Lerín, con Diego, hijo segundo de Fernando Alvarez de Toledo, duque de Alba. Antonio, hijo de Diego y Brianda, heredó el título de duque de Alba. A partir de esta fecha ya no figura en ninguna propiedad ni de nobles ni de clero. Con todo, perdida su función se arruinó MONJARDÍN Y LAS GUERRAS CARLISTAS.
A lo largo de los siglos, Monjardín se iba convirtiendo en ruinas y sufrió numerosos saqueos. El castillo fue utilizado en las guerras carlistas por estar cerca de Estella (Meca del carlismo) y del fuerte de Montejurra. Hubo en Monjardín una guarnición del ejército y del carlismo alternativamente; con lo cual sufrió mucho la disposición interior de la fortaleza. Parece que en todas las guerras fue utilizado, siendo de esta época las dependencias que quedan en ruinas y que se construyeron con prisioneros. Desde que finalizó la contienda, en 1874, nunca se ha usado militarmente, sin embargo su importancia religiosa siguió siendo la misma: ermita con espadaña y campana, varios departamentos para alojarse unas 40 personas, habitación del ermitaño, huerto, magnífico y jamás agotado aljibe y otras dependencias como sacristía, cuadras y calabozos (datos de 1920). La pequeña iglesia sufrió una de las innumerables reconstrucciones en el año 1585, fecha de la que es su estructura principal y el retablo. En esta misma fecha se autorizó la ermita junto con otras sesenta. Hoy, de aspecto barroco, su estructura es muy sencilla, una nave rectangular cubierta con bóveda de cañón. Está presidida por un retablo neoclásico donde reutilizan elementos de hacia 1600 como las columnas de orden compuesto y fuste estriado. La policromía del retablo es del siglo XIX y la cruz de madera guardada en la hornacina imita modelos del S XVII. San Esteban preside el retablo, a quien se le dedicó la ermita, pero a partir de 1143 se la comenzó a llamar de la Santa Cruz de Monjardín por la pieza que hasta principios del S XX estaba en su interior; se trata de la Cruz de Monjardín, la obra de orfebrería más antigua de Navarra junto con el evangeliario de Roncesvalles. En el muro norte de la ermita se halla una hornacina con arco de medio punto denotando un sepulcro. Dice la escritora local, Blanca Urabayen, que en el año 1945 se hicieron en el sepulcro cultivos muy detenidos que resultaron inútiles. A mediados del S XX, fue robado el lucillo que estaba situado en dicha hornacina lugar donde fue sepultado Sancho Garcés. El lienzo era del mismo corte que el arco, muy antiguo. En él estaban representados Santa Catalina, Santa Bárbara y San Cristóbal. El robo no dejó rastro alguno. En el año 1951 la ermita sufrió una importante transformación: se acortó el templo por la parte del coro, construyéndose este de nuevo. Parece que tras esta reforma se volvió a su aspecto original, pues había sido ampliada anteriormente y los muros no soportaron el tejado, que se vino abajo. En el mes de septiembre del año 1965, la peña pamplonesa La Saeta, costeó la refundición de la campana que hasta entonces estaba en la espadaña de la ermita y fue colocada en el borde de la muralla. El 12 de septiembre de 1987, en la explanada del castillo, fueron confirmados cuatro jóvenes de la localidad en una ceremonia presidida por el Arzobispo de Pamplona D. José Mª Cirarda.

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